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Kazán, donde Europa conoce Asia

Quizás haya sido uno de los viajes que más le ha sorprendido a Paco, el patito amarillo que ya tiene 5 añitos de vida, además Kazán ha sido el lugar más al este del Mundo que jamás ha estado.

Kazán es la capital de la región rusa del Tartaristán, una ciudad que está en un amplio crecimiento económico debido a su gran riqueza petroquímica y de actividad primaria.

Para llegar hasta aquí, lo mejor es ir en tren desde Moscú (más información sobre la ruta Moscú - Kazán), viajando en un buen vagón te puede salir todo por unos 2000 rublos, que no son más de 60 €.

En Kazán encontrarás una perfecta armonía entre religiones, estilos arquitectónicos y artísticos, de hecho, en esta ciudad conviven sin ningún problema y ya desde bastantes siglos comunidades musulmanas, cristianas, ortodoxas y judías. Esto se puede ver de forma más clara en el propio Kremlin de Kazán, que es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y que cobija entre sus murallas mezquitas como la que Paco posa en la foto, catedrales ortodoxas y monasterios cristianos.

En un día puedes pasearte la ciudad entera, que es recogida, repleta de parques y bañada por 2 ríos: el Kazanka y el Volga, este último nace en esta región y es rio más importante del este europeo (y más impresionante!!). Eso sí Paco seguro que te recomienda hacer excursiones alrededor de la ciudad, con extensos bosques y lagos donde la gente pesca y se baña en los meses de calor.

Te recomiendo visitar su Universidad, una de las más importantes de Rusia, donde estudiaron Lenin y Pushkin, también pasear por la calle Baumana (Баумана), una calle peatonal repleta de terracitas y tiendas. Eso sí mejor ve en primavera, porque esto es clima continental duro y hace un frío que pela en invierno y calor sofocante en verano.

... y por supuesto, come y bebe! es mucho más barato que en Moscú y la comida tártara está riquísima a base de encurtidos, arroces y shasliks!

Un paseo por Moscú

paco pato delante de la catedral de san basilio en moscúHace tiempo que el pato Paco no emprendía un viaje tan largo (y con tanto frío!) pero realmente se quedó impresionado de la grandiosidad de una de las ciudades más grandes del mundo, con la tasa de ricos por kilómetro cuadrado más grande del mundo y además desde 2008, la ciudad más cara del mundo... Viajar a Moscú, casi nada.

Pero a Paco le impactó, sobre todo, la plaza Roja con la Catedral de San Basilio llena de colores al fondo (como se ve en la foto). A Paco le ponía los pelos de punta la historia de la catedral, que cuando fue construida, Iván el Terrible cegó a su arquitecto para que nunca más pudiese construir algo más bello que este edificio.

La Plaza Roja, como todo en Moscú, es gigante, con tal cúmulo de edificios majestuosos con susvista de parte de la plaza roja estrellas rojas y picos apuntando al cielo, incluso allí estaba el GUM (mmm creo que se escribía así) que es el centro comercial más grande de Rusia y está justo delante del Mausoleo a Lenin, como han cambiado las cosas, pensó el pato Paco... Incluso hay en el centro comercial una tienda de Zara (eso sí mucho más cara que en España).

A Paco le encantó pasear en los alredores del parque Gorki mientras veía como toda la gente patinaba sobre hielo y hacía sus piruetas. También se ilusionó mucho cuando visitó el mercadillo de artesanía de Izmailovo, con sus edificios que parecían sacados de un cuento nórdico, todo rodeado por hielo, nieve y tejados con cúpula de cebolla con muchos muchos colores.

En febrero (cuando Paco visitó Moscú) hacía mucho frío y se le puso las plumas de punta, hasta se llegó a los 15ºC, algo que allí dicen que no es tanto si se compara con años atrás en esta misma época, y es que el cambio climático también se nota allí.

vista del parque gorki desde el otro lado de la ciudadLa comida fue otra de las cosas que le gustó a Paco y sobre todo esa smetana o crema agría que le echaban a todo como aquí la salsa de tomate, además con la sopa de remolacha estaba riquísima. También Paco el Pato no paró de comer blinis (que son como los crêpes, pero más grandes y rellenos de un montón de alimentos ricos ricos como setas variadas, quesos, cebolla... y smetana, por supuesto)

Aunque al principio Paco no le gustó mucho la entrada en Moscú y toda su burocracia (tienes que andarte con mucho ojo, y saber que si te quedas como invitado a los 3 días laborales tienes que hacer una Registratia en país...) en el poco tiempo que estuvo, vio que no todo el mundo era así y que realmente se le hizo muy muy corto el viaje a Moscú, incluso le entró ganas de repetir ;)